miércoles, abril 22, 2026

Trump se HUNDE con el CASO EPSTEIN y EXPLOTA en VIVO: el ESCÁNDALO que quieren ENTERRAR

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¿Quién demonios dice que el caso Epstein está cerrado? Mientras Fox News hace malabares para ocultarlo, Trump se resbaló en vivo y dejó al descubierto su conexión más vergonzosa. En plena transmisión nacional, el presidente soltó lo impensable: llamó “privilegio” a visitar la isla de Epstein y hasta pidió el perdón para Ghislaine Maxwell… entre risas. ¿Fue un lapsus? ¿Un mensaje? ¿Una confesión involuntaria? Da igual. Lo cierto es que la evidencia está saliendo a flote: registros, vuelos, correos y hasta dibujos comprometidos. Y mientras tanto, la prensa oficialista quiere distraernos con teorías ridículas y acusaciones sin pruebas contra Obama. Lo que estamos viendo no es solo un escándalo sexual —es una crisis de Estado encubierta por los medios. Y esta vez, no vamos a mirar hacia otro lado.


Donald Trump la volvió a hacer. En vez de negar su relación con Jeffrey Epstein, la minimizó. En televisión nacional, se burló del tema como si fuera una anécdota más de campaña. Dijo que no tuvo “el privilegio” de ir a la isla de Epstein, usando esa palabra —privilegio— como si se tratara de un viaje a Hawái o a República Dominicana. Luego, entre risas, soltó que quizá deberíamos perdonar a Ghislaine Maxwell, la cómplice clave de una de las redes de abuso más repugnantes del siglo. ¿Perdonarla? ¿De verdad?

Mientras él hablaba, Fox News entraba en pánico. No sabían si cambiar de tema o inventar una excusa. Al final, optaron por lo peor: un presentador aseguró, sin pruebas, que lo grave no es Epstein sino… ¡que Obama cometió traición! Y lo dijo así, sin una sola evidencia. Porque aquí la estrategia es clara: cada vez que Trump queda atrapado, el show se voltea contra alguien más.

Pero lo de Epstein no es un invento. Esta semana el Congreso recibió archivos judiciales que incluyen nombres, vuelos, correos y testimonios juramentados. Muchos siguen sellados, pero ya hay filtraciones —y Trump aparece más de lo que su equipo quiere admitir. La fiscalía de Nueva York lo vinculó con encuentros privados entre 1994 y 2000. Testigos afirman que estuvo con Maxwell en Mar-a-Lago. Esto no es rumor: es registro judicial.

Trump intenta desviar con viejas excusas. Dice que echó a Epstein porque “contrató ayuda” inapropiada. Que nunca fue a su isla. Pero en lugar de negar, repite que otros sí fueron: Clinton, Larry Summers, gente de Harvard… como si eso lo limpiara. Y cuando le preguntan si cierto dibujo erótico era suyo, responde: “No hago dibujos”. Pero no dice que no sea suyo. Solo esquiva. Todo su discurso es evasión. Todo.

Y mientras el escándalo crece, Fox News repite que Trump está “fuerte como papá” porque lo vieron jugar golf. Literal. Un presentador dijo que su fuerza física es prueba de que está lúcido. Como si eso explicara los errores que cometió al visitar la Reserva Federal, donde quiso regañar al presidente del Banco Central con cifras falsas, inventadas sobre la marcha. Powell, el presidente de la Fed, lo corrigió en vivo y lo dejó en ridículo.

Y eso no fue todo. También celebraron como “histórico” un acuerdo arancelario con Europa que en realidad va a encarecer aún más la vida de los estadounidenses. Walmart ya anunció aumentos del 50% en productos básicos. General Motors y Volkswagen están perdiendo millones. Pero Trump responde con lo único que sabe hacer: prometer cheques firmados por él. Como si eso fuera a resolver la inflación.

¿Y la guinda del pastel? Tras un tiroteo masivo en Manhattan, su partido quiere reinstaurar el “stop-and-frisk”, una medida declarada inconstitucional por violar derechos civiles. Quieren que la policía tenga carta blanca para detener a cualquiera “sospechoso”. O sea, por cómo te veas. Por cómo camines. Porque no les interesa controlar las armas, les interesa controlar personas.

El patrón es claro: manipulación mediática, populismo barato, cinismo total. Mientras los precios suben, los derechos se recortan y los crímenes se tapan. Pero lo peor es que quieren hacernos sentir culpables por denunciarlo. Nos dicen que distraemos. Que exageramos. Que “odiamos a Estados Unidos”. No, lo que odiamos es la impunidad. Y a los medios que la encubren.


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