El presidente de EE.UU. vivió su peor semana: lo trataron como dictador de república bananera en Australia, mintió sobre un acuerdo con la India que nunca existió, y fue recibido en Washington con protestas masivas. ¿El colapso ya empezó?
Donald Trump regresó a Washington pensando que iba a recuperar el control… pero lo estaban esperando. Y no con aplausos, sino con escándalos, protestas, y una humillación pública que se multiplicó por tres continentes. Primero, lo ignoraron durante 9 meses en Australia. Luego, mintió descaradamente sobre un supuesto acuerdo con India… que fue desmentido en tiempo récord. Y para rematar, en su regreso a casa, lo recibió una ciudad que ya no lo tolera.
¿Y mientras todo eso pasaba? Su popularidad tocó fondo, el Congreso sigue cerrado por miedo a los archivos Epstein, y Trump se refugia en montajes de inteligencia artificial para burlarse de los millones que protestan contra él. Todo indica que este no es solo un mal lunes… es el principio del fin.
La gira de la vergüenza
Trump no imaginaba que Australia sería su tumba diplomática. Tardaron nueve meses en recibirlo, y cuando por fin lo hicieron, fue para enfrentarlo en público. El embajador australiano —a quien Trump había insultado antes— se negó a disculparse. La reunión con el primer ministro Anthony Albanese fue un desfile de frialdad, humillación y silencios incómodos. Para colmo, Trump terminó regañando a un camarógrafo por tocar un espejo “de 400 años” que supuestamente él mismo había mandado traer. Todo fue una tragicomedia.
Mentira global sobre la India
Al volver a Estados Unidos, Trump intentó vender una “victoria diplomática”. Dijo que el primer ministro de la India, Narendra Modi, le prometió dejar de comprar petróleo ruso. Pero el gobierno indio lo desmintió de inmediato. Nunca se habló de eso. Ni siquiera han tenido comunicación reciente. Es más: India es miembro clave de los BRICS y depende del petróleo ruso para refinarlo y vendérselo carísimo a Europa. Trump se lo inventó todo. Otra más que le explota en la cara.
Popularidad en ruinas y Congreso bloqueado
Mientras Trump se tropezaba internacionalmente, en casa las cosas estaban peor. Su aprobación cayó a 37%, el punto más bajo del año, y el Congreso sigue cerrado con candado. ¿Por qué? Porque abrirlo significaría atender la petición de desclasificación de los archivos Epstein. Trump y sus aliados prefieren un shutdown total antes que enfrentarse a eso.
Hasta Marjorie Taylor Greene, fiel seguidora del presidente, reclamó que no se está trabajando. Pero el Capitolio sigue bloqueado, sin presupuesto, sin pagos federales y sin respuestas. Todo para evitar que se destape la caja de Pandora.
El show con inteligencia artificial
Como si no fuera suficiente el caos, Trump publicó un video manipulado con IA en el que aparece como rey, en un jet de combate, arrojando excremento a los manifestantes. Una burla grotesca a los más de 7 millones de estadounidenses que exigen su renuncia. Ni sátira, ni humor: fue una provocación vulgar que muestra el nivel de desconexión en el que vive.
Gaza, Líbano y más mentiras
Trump también presumía un “acuerdo de paz” entre Israel y Hamás. Pero al día siguiente, Israel volvió a bombardear Gaza, dejando al menos 57 muertos civiles en 24 horas, y atacó también el sur de Líbano. No hay tregua, ni acuerdo, ni paz. Solo propaganda para su base radical.
Guerra encubierta en América Latina
Lo más alarmante: se confirmó que Trump autorizó operaciones militares encubiertas en el Caribe, donde han muerto al menos 29 pescadores hispanos en ataques de “seguridad marítima”. La Casa Blanca no quiere repatriar a los sobrevivientes. Human Rights Watch ya lo calificó como crimen de guerra. Y mientras tanto, buques estadounidenses siguen patrullando aguas latinoamericanas sin permiso.
👉 Mira el video completo aquí




