viernes, marzo 6, 2026

«Trump expuesto: la gran mentira de la tregua en Gaza y la farsa del pacificador»

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Donald Trump prometió una tregua histórica en Gaza. En menos de 48 horas, cayeron los primeros misilazos. Mientras el presidente se tomaba selfies en bodas privadas y exigía un Nobel de la Paz, Israel bombardeaba zonas civiles y bloqueaba la entrada de ayuda humanitaria.

¿Fue una tregua real o una cortina de humo? La cifra escalofriante de 68,000 palestinos muertos, en su mayoría mujeres y niños, revela la verdad que los medios intentaron ocultar. Y eso no es todo: Trump entregó informantes protegidos a regímenes autoritarios, reprime migrantes usando leyes de guerra, y sigue vendiendo una imagen de diplomático mientras alimenta el caos.


La tregua que nunca fue

Trump anunció con bombos y platillos una «tregua» entre Israel y Hamás. Pero nunca hubo documentos firmados, ni respaldo de la ONU, ni garantías reales. Lo que sí hubo fue propaganda, titulares complacientes y una trampa mortal: mientras mujeres y niños palestinos se concentraban en Rafah esperando ayuda, Israel lanzó nuevos bombardeos. Helicópteros sobrevolaron zonas civiles, la ayuda fue bloqueada, y las víctimas se acumularon.

Las cifras son brutales: en menos de dos días, 11 civiles inocentes fueron asesinados. El total de muertos palestinos ya supera los 68,000. Y mientras eso ocurría, Trump seguía posando como pacificador, interrumpiendo bodas y publicando videos generados con inteligencia artificial burlándose de sus opositores.

Trump, genocidio y teatro mediático

Mientras Gaza ardía, Trump no estaba en reuniones de crisis ni dando explicaciones. Estaba en Mar-a-Lago, organizando cenas de un millón de dólares, firmando autógrafos y celebrando. Su portavoz, Mike Johnson, incluso propuso su nominación al Premio Nobel de la Paz. El mismo Trump que ni siquiera puede escribir «Colombia» correctamente en redes sociales, ahora se presenta como arquitecto de la paz global.

La verdad es que todo fue un show. Ni Hamás ni Israel firmaron nada. Y Bezalel Smotrich, mano derecha de Netanyahu, lo dijo abiertamente: no hay paz, no hay dos estados, no hay tregua. Lo que sí hay es invasión, destrucción y una maquinaria de propaganda que encubre crímenes de guerra bajo el disfraz de diplomacia.

El caso de los informantes traicionados

Mientras Trump posaba para las cámaras, el Washington Post revelaba algo aún más perturbador: su gobierno entregó informantes protegidos del FBI al régimen de Nayib Bukele en El Salvador. Uno de ellos, César Larios, había proporcionado evidencia clave sobre las maras y sus vínculos con el gobierno salvadoreño. Fue deportado en menos de 48 horas.

A cambio, Trump exigió acceso a las cárceles de máxima seguridad salvadoreñas, donde hoy se documentan torturas contra inmigrantes inocentes, incluidos campesinos, barberos y víctimas del racismo institucional. El arquitecto de este pacto: el senador Marco Rubio.

Ley de insurrección, represión migrante y desinformación

Trump ha comenzado a aplicar la ley de insurrección para justificar arrestos masivos de migrantes sin antecedentes, trabajadores del campo, vendedores ambulantes y ciudadanos que llevan décadas pagando impuestos. Mientras tanto, los arrestos por narcotráfico disminuyen y la narrativa oficial se enfoca en criminalizar la pobreza.

Todo esto mientras los medios repiten como loros la mentira de la «tregua». ¿Dónde están los documentos? ¿Dónde está la ONU validando ese acuerdo? No existen. Fue puro humo para encubrir la intensificación de un genocidio que no se ha detenido ni un solo día.y? Porque ya no estamos hablando de política. Esto es una batalla por el alma de un país.


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