Donald Trump asegura que recaudó 17 mil millones de dólares en apenas ocho meses. Pero nadie —ni el Departamento del Tesoro, ni el Congreso, ni la Oficina de Presupuesto— ha podido encontrar un solo centavo.
El gobierno está literalmente quebrado y cerrado por falta de fondos, mientras el presidente sigue presumiendo oro, salones de lujo y teorías delirantes sobre “camas alienígenas” que curan el cáncer.
Entonces… ¿dónde está ese dinero?
¿Se perdió? ¿Nunca existió? ¿O alguien lo tiene muy bien guardado?
Mientras millones de estadounidenses no cobran su salario ni sus beneficios sociales, Trump parece más ocupado construyendo su propio palacio dorado que gobernando un país en crisis.
17 mil millones que nadie encuentra
Trump lo repitió una y otra vez: que sus “tarifas mágicas” habían traído 17 mil millones de dólares a las arcas del país. Según él, un logro histórico frente al “fracaso” de Biden. Pero la realidad lo contradice:
el Tesoro no tiene registro alguno de ese dinero, ni las comisiones del Congreso lo han visto pasar.
Y si ese dinero existiera, no habría un shutdown.
No estarían millones de empleados federales sin sueldo ni se habrían cerrado oficinas públicas. No habría jubilados sin cheque, ni madres sin cupones de alimentos. Lo que hay es una crisis fiscal tan grave que algunos economistas ya la comparan con la de la Segunda Guerra Mundial.
Trump miente, o peor: oculta algo mucho más grande.
El “Salón Dorado”: el símbolo del cinismo
Mientras el país se paraliza, Trump levanta dentro de la Casa Blanca un salón de baile de 90 mil pies cuadrados, más grande que el Museo Nacional de Historia Americana.
Lo llama “The Golden Hall”. Forrado en oro, construido con materiales importados de Qatar y financiado —según él— por “donantes privados”.
¿Quiénes son esos donantes? Nadie lo sabe.
Pero el oro sí brilla, y los árboles centenarios del jardín presidencial ya fueron talados.
Esa obsesión por el lujo es la metáfora perfecta de su gobierno: un país en ruinas y un presidente rodeado de brillo falso.
Los 17 mil millones como cortina de humo
Detrás de las cifras inventadas, hay un objetivo: distraer.
Trump repite esas cantidades imposibles justo cuando el Congreso exige la liberación de los archivos Epstein, bloqueados por su propia fiscal general.
Y curiosamente, entre los nombres vinculados a esos documentos aparecen figuras como Elon Musk y Steve Bannon.
Así que mientras todos miran el “oro” y el supuesto dinero mágico, el caso Epstein sigue enterrado.
No es casualidad. Es una estrategia de propaganda: si la gente discute sobre cifras imposibles, no pregunta por la corrupción real.
Un país que paga el precio
Mientras Trump presume “riqueza”, los estadounidenses pagan más por todo:
- La renta subió un 18% en un año.
- El costo de una universidad pública se duplicó.
- Las primas de seguro médico subieron 24%.
- Y los beneficios fiscales favorecen solo a las grandes corporaciones como Exxon y Amazon.
El Congreso recortó 250 mil millones en impuestos a los más ricos, mientras el ciudadano promedio apenas sobrevive. Y todo con la excusa de que “no hay dinero”.
Claro, no hay dinero para salud, pero sí para bases militares en el extranjero y bonificaciones a contratistas del Pentágono.
Entre el fraude y el miedo
El dinero desaparecido no es solo un símbolo de corrupción. Es la base de un sistema que se sostiene con miedo, manipulación y represión.
Trump ya lo dijo: usará al ejército para “imponer disciplina” si los demócratas no ceden.
Esa “disciplina” no será contra políticos, sino contra maestros, jubilados y jóvenes que protesten por sus derechos.
El presidente que prometía riqueza eterna hoy gobierna con amenazas, ocultando números que no cuadran y verdades que duelen.
Y mientras tanto, nadie sabe dónde están esos 17 mil millones de dólares.
Pero lo que ocurrió después no tiene nombre…
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