¿Se volvió loco Zelenski? ¿Por qué Ucrania está atacando a países que lo han mantenido con vida? ¿Y por qué nadie en Bruselas se atreve a detenerlo?
Algo gravísimo acaba de pasar y la prensa occidental apenas lo está mencionando. Zelenski, el mismo que ha sido presentado como héroe de Occidente, bombardeó el principal oleoducto que abastece de petróleo a Eslovaquia y Hungría. Sí, a sus aliados. Tres ataques en menos de una semana, todos contra infraestructura energética europea.
Y no fue un error. Fue deliberado, con drones militares ucranianos lanzados desde su territorio. ¿El resultado? Caos energético en plena crisis. ¿La respuesta oficial? Burla y sarcasmo desde Kiev. Mientras tanto, en Bruselas nadie dice nada, nadie pone freno. ¿Por qué?
Lo que parecía impensable, ya está pasando.
¿Zelenski se quedó sin enemigos y ahora apunta a Europa?
En solo cinco días, Ucrania saboteó tres veces el oleoducto Druzhba, que lleva petróleo desde Rusia a Europa Central, pasando por su propio territorio. Ese ducto es vital para Hungría y Eslovaquia, dos países que, irónicamente, han sostenido a Ucrania con electricidad, combustible y apoyo político desde el inicio de la guerra.
Lo que hizo Zelenski fue eso: morder la mano que lo alimenta. No es una metáfora. Es un hecho confirmado. Y la reacción de los gobiernos europeos no tardó: protestas formales, declaraciones furiosas y advertencias claras. Pero en vez de disculparse, un asesor de la presidencia ucraniana se burló de ellos en Twitter, diciéndoles que se quejen con Moscú. Un nivel de desprecio que raya en lo delirante.
¿Qué busca Ucrania al sabotear a sus aliados?
Es simple: chantaje. Si Europa se queda sin energía, Ucrania se vuelve más indispensable. Y si Rusia es completamente excluida como proveedor, entonces Kiev se convierte en el nuevo “cuello de botella” geopolítico por donde pasará todo el flujo energético… respaldado, por supuesto, por Estados Unidos.
Porque de eso se trata esto. No es solo una guerra contra Rusia. Es una carrera para redibujar el mapa energético de Europa. Zelenski lo sabe. Washington lo sabe. Y tú también deberías saberlo.
¿Dónde está la Unión Europea?
Hungría y Eslovaquia exigieron respuestas a Bruselas. Pero como siempre, la Comisión Europea está ausente. La hipocresía es escandalosa: si Rusia hubiera hecho esto, ya estaríamos hablando de sanciones, de bloqueos, de titulares en todos los medios. Pero como fue Ucrania… silencio.
Y mientras tanto, los europeos comunes —no los burócratas de traje, sino la gente real— pagan las consecuencias: gasolina más cara, electricidad inestable y miedo a pasar un invierno sin calefacción. Todo por una guerra que ya nadie entiende y por un aliado que ahora actúa como enemigo.
¿Y si mañana la víctima es Alemania o Polonia?
Esa es la gran pregunta. Hoy fue Hungría. Ayer fue Eslovaquia. ¿Y si mañana Zelenski decide atacar otra infraestructura “por error”? ¿Hasta cuándo Europa seguirá tolerando estos abusos? ¿Cuántas veces más le van a permitir jugar con fuego sin consecuencias?
Este no fue un accidente. Fue una advertencia. Zelenski está dispuesto a todo con tal de no perder el control. Y eso incluye dinamitar sus propios puentes, arrastrar a sus aliados con él… y burlarse después.
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