domingo, marzo 1, 2026

🚨 Domingo de infierno en EE.UU.: gas lacrimógeno, redadas y prensa agredida… ¿hacia un Estado policial?

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Imagina salir a pasear al perro un domingo, y que el cielo se llene de gas lacrimógeno. Niños tosiendo, vecinos encerrándose con toallas mojadas, periodistas tirados al suelo. No es una escena de guerra: es Albany Park, Chicago, hoy. Y no es un caso aislado. En Federal Plaza, Nueva York, una mujer fue empujada brutalmente por un agente encapuchado; un reportero casi se desnuca al cubrir otra detención.

¿De verdad esto es “seguridad”? ¿O es la normalización de la represión en barrios hispanos? Mientras la Casa Blanca presume mano dura, en la calle vemos operativos federales que se salen de control y una narrativa que convierte piel, acento y código postal en sospecha. Si te dijeron que exagerábamos… mira lo que grabaron cientos de teléfonos.


Lo que no te cuentan del “orden” en los barrios hispanos

  • Albany Park, Chicago: vecinos volviendo de misa, otros cocinando, otros paseando al perro. De pronto, granadas de gas lacrimógeno caen sin aviso. El humo entra a las casas; niños con quemaduras químicas y ataques de asma. Nadie estaba “asaltando” nada: había, a cuadras, una protesta vecinal pacífica contra redadas migratorias.
  • Federal Plaza, Nueva York: un edificio de trámites migratorios convertido en zona de tensión. Una agente empuja a una mujer que pregunta qué está pasando. Otro agente jalonea a personas que hacen fila para renovar permisos de trabajo. Un periodista termina en el hospital tras caer violentamente por el empujón de un oficial.

¿El patrón? Encapuchados, fuerza desproporcionada y cero explicaciones. Y sí, la mayoría de los afectados son latinos.


“Operación blitz”: cuando el lenguaje traiciona la intención

En documentos y filtraciones se repite un término: “blitz”. No es casualidad. Ese concepto remite al bombardeo relámpago. ¿Qué hace una lógica de guerra aplicada a barrios de trabajadores, estudiantes y familias?

  • Equipos tácticos en vecindarios hispanos.
  • Uso de armas químicas (gas lacrimógeno) como si se tratara de una invasión.
  • Detenciones arbitrarias por “cómo te ves” o “dónde vives”.

Esto ya rebasó a ICE: participan otras agencias federales, con la coartada de combatir “crimen transnacional”. ¿El resultado? Jornaleros, amas de casa y jóvenes tratados como enemigos internos.


Del “cumplimos la ley” al “mata primero, pregunta después”

La línea oficial habla de seguridad. En la práctica, vemos:

  • Redadas sin notificación previa y fuerza letal/química como primera opción.
  • Periodistas hostigados por documentar abusos.
  • Preguntas como “¿en qué país naciste?” usadas para intimidar a ciudadanos.

Esto no es “orden”. Es gas lacrimógeno en salas y cocinas, niños con la garganta ardiendo y gente inocente esposada en oficinas públicas. Es Estado policial con estética de reality show.


Sí, también es racismo (y lo viste en cámara)

Quedó grabado. Una mujer no armada, derribada. Un funcionario afrodescendiente retenido al intentar entrar a su propio trabajo. Comentarios de “vuelve a tu país” a gente nacida en EE.UU. Todo por piel, acento o apellido.
Esto no es “un caso aislado”. Es un sistema que castiga ser latino y normaliza que te gaseen en tu propio vecindario.


¿Y ahora qué? Derechos civiles, comunidad y evidencia

  • Documenta (video horizontal, fecha, lugar, hora).
  • No confrontes solo: graba a distancia segura y comparte con organizaciones legales.
  • Conoce tus derechos: preguntar el motivo de la intervención y si estás libre de irte es legal.
  • Vecindarios organizados: chats comunitarios, brigadas de acompañamiento, rutas seguras para niños y mayores.
  • Prensa local y redes: sin testigos, estos abusos quedan en “accidentes”.

El dato que incomoda

Cuando la represión se vuelve rutina, el mensaje político es claro: sembrar miedo. Pero hay un problema para los abusadores: hoy todo se graba. Y cuando la evidencia contradice el boletín, la narrativa se cae. Por eso agreden a la prensa. Por eso te empujan cuando sacas el teléfono.


Llamemos las cosas por su nombre

Esto no es “mano dura”. Esto es gas lacrimógeno en casas, empujones a mujeres, periodistas hospitalizados y barrios hispanos sitiados. Si te dijeron que era por “tu seguridad”, pregúntales por qué tus hijos se fueron a dormir con los ojos ardiendo.


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