Ni el mejor guionista habría podido escribir una escena tan desastrosa. La vocera del presidente de Estados Unidos, Caroline Leavitt, salió a “defender” a Trump y terminó destruyendo la poca credibilidad que le quedaba a su gobierno.
Lo que debía ser una conferencia para calmar el caos nacional —con el país paralizado por el cierre del gobierno y millones al borde del hambre— se convirtió en una humillación pública, transmitida en vivo desde la Casa Blanca.
Entre errores, contradicciones y frases dignas de un sketch, Leavitt confirmó lo que ya muchos sospechaban: Trump no gobierna, sobrevive entre incendios. Y lo peor es que su vocera acaba de prender otro.
El país colapsa y la Casa Blanca juega a fingir normalidad
Estados Unidos vive un shutdown histórico.
Cientos de miles de empleados federales sin salario, hospitales sin fondos, millones de personas sin seguridad social ni asistencia alimentaria… y un presidente escondido detrás de su vocera.
En medio de este caos, Caroline Leavitt enfrentó preguntas que no podía responder. Cuando un periodista le preguntó si Trump planea indultar a Ghislaine Maxwell, la cómplice del pedófilo Jeffrey Epstein, respondió con un evasivo:
“No hablamos de eso.”
No lo negó. No lo desmintió. Solo dijo que no se habla del tema.
En política, eso equivale a confirmar.
La posibilidad de un indulto presidencial a una traficante de menores sería una catástrofe moral y política… y la Casa Blanca lo dejó flotando como si no importara.
Trump militariza las ciudades demócratas
Mientras tanto, la vocera intentó justificar otro escándalo: el despliegue del ejército en ciudades gobernadas por la oposición.
Lo llamó “ayuda federal”, pero los hechos dicen otra cosa.
En ciudades como Portland y Chicago, vehículos del ICE lanzan gas lacrimógeno al tránsito, agentes federales irrumpen en casas sin orden judicial y ciudadanos son detenidos por protestar.
Leavitt insistió en que “el presidente solo quiere ayudar a que las calles sean seguras”, aunque reconoció que las tropas sí están ahí.
Y lo más escalofriante: Trump ya declaró que “el enemigo más grande de Estados Unidos está dentro del país”.
Dicho frente a los militares, eso suena menos a metáfora y más a orden.
Un gobierno que ni las matemáticas entiende
El desastre llegó al punto más surrealista cuando Leavitt aseguró que una farmacéutica “prometió reducir los precios de los medicamentos en un 1000%”.
Sí, mil.
Decir eso es como afirmar que un producto te lo regalan… y además te pagan por llevártelo.
El absurdo fue tan monumental que los propios reporteros se miraban entre risas.
Ese momento selló la conferencia como una de las más bochornosas en la historia de la Casa Blanca. Una mezcla de propaganda, ignorancia y cinismo.
Persecución política disfrazada de “seguridad nacional”
Para rematar, la vocera confirmó que el gobierno está usando al FBI, el Tesoro y Seguridad Nacional para investigar a organizaciones civiles y activistas críticos de Trump, bajo el argumento de que podrían estar “financiados por George Soros”.
La misma narrativa que usan los regímenes autoritarios cuando ya no tienen argumentos.
Y mientras tanto, Trump sigue amenazando con usar su poder para indultar criminales, castigar a opositores y gobernar por decreto.
Todo mientras Estados Unidos se queda sin instituciones funcionales, sin datos oficiales y sin vergüenza.
Pero lo que ocurrió después no tiene nombre…
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