Una criminal condenada por tráfico de menores decide quién entra y quién sale de prisión. Su palabra limpia a presidentes. Y el Departamento de Justicia… calla. ¿Qué está pasando en la cárcel más vigilada de Texas?
Ghislaine Maxwell fue sentenciada a 20 años por abuso y tráfico sexual de menores. Pero hoy vive en una prisión mínima con lujos, poder, y hasta escoltas. ¿Cómo lo logró? Fácil: sigue siendo la pieza clave para proteger a los hombres más poderosos del planeta.
Esta semana, la prensa filtró audios donde Maxwell exonera públicamente a Donald Trump. Justo ahora que crece la presión para liberar los archivos Epstein. Justo ahora que se niegan a revelar 70,000 páginas que podrían hundir a políticos, empresarios y figuras del más alto nivel. Y todo indica que la están premiando con un indulto a cambio de su silencio.
¿Quién manda en la cárcel?
Maxwell no es una reclusa común. Es una ficha de alto valor. Tanto, que puede ordenar el traslado de otras internas solo por hablar mal de ella, como ocurrió con Julie Howell. Julie dio una entrevista criticando el trato de lujo que recibe Maxwell. Al día siguiente fue enviada a una prisión de máxima seguridad sin siquiera recoger sus medicinas. ¿El delito? Hablar.
La señal es clara: Maxwell no está cumpliendo una condena, está negociando su libertad. Y el precio es proteger a quienes están en los archivos que todavía no han salido.
¿Y Trump? Limpio, según su cómplice
En los audios filtrados, Maxwell describe a Trump como “un caballero intachable”. ¿Coincidencia? No. Es parte de una estrategia legal y mediática para blanquear el pasado de un presidente acusado de participar activamente en las redes de Epstein. Porque Trump no solo era amigo del magnate: voló al menos 7 veces en su avión, asistió a sus fiestas, fue señalado por víctimas, y hasta se metía sin permiso en los camerinos de concursos con menores.
Pero ahora basta con que Maxwell diga que no vio nada… para que los medios lo exoneren.
Los documentos que nadie quiere mostrar
El Departamento de Justicia liberó solo 30,000 páginas de los archivos Epstein. El resto —70,000 páginas— sigue oculto. ¿Por qué? Porque contienen los nombres, las fechas, las transferencias y los vuelos que podrían revelar toda la red de poder detrás del caso.
Mientras tanto, la opinión pública es alimentada con titulares prefabricados. Maxwell, la criminal, es tratada como autoridad moral. Las víctimas, silenciadas. Y Trump, protegido. ¿El premio? Muy pronto, el indulto.
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